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¿Dónde está mi capital solar?
Y dale que dale!!! Regresamos con el tema del sol como todos los años por estas fechas. Igual algún día de estos queda la cosa clara… y por fin nos cuidamos, entendemos dónde está el truco del almendruco.
Por si acaso, hoy unas pinceladas importantes a un tema básico: el CAPITAL SOLAR.
En las charlas que doy en colegios siempre explico esto. Me parece más importante que conocer las longitudes de onda de la radiación ultravioleta o el tema de la reflexión solar, que también son importantes, pero saber que tenemos un capital solar que debemos cuidar es la base.
Entonces, ¿qué es el capital solar? ¡Muy fácil! Es una especie de hucha que nos dan al nacer, algunos la traen vacía (los albinos, los pobres no traen ni un duro solar), otros la traen a tope. No sabemos exactamente cuántas “monedas solares” (por llamarlas de alguna manera) traemos, pero nos podemos hacer una idea aproximada si conocemos nuestro fototipo de piel. El fototipo es una clasificación de la piel en función de su tonalidad, fototipo I, II, III, IV, V y VI. Siendo el fototipo I el más claro y el VI el más oscuro.
Ya tenemos la “hucha” con las “monedas solares”. Bien, pues debemos saber que es la que tenemos para TODA la vida. Sí, no hay manera de recargarla. Cuando se gasta, se gastó. Y ahí es cuando empiezan nuestros problemas de piel: manchas, arrugas y el innombrable cáncer. La única forma de llegar con “monedas solares” a edades avanzadas es NO GASTAR. Tal cual. Y ¿cómo “ahorro monedas solares”? pues no exponiendo la piel al sol. Tan fácil… o no.
Uno de los problemas que nos encontramos para “ahorrar” capital solar es que durante la infancia y la adolescencia somos menos conscientes del problema y ahí perdemos casi todo nuestro tesoro. ¿Y quién no se acuerda de ese día de piscina o playa con los amigos que llegó a casa todo achicharrado? Pues igual que te acuerdas tú, se acuerda tu piel… para siempre. Pero no sólo de ese día, se acuerda de todos y cada uno de los minutos que te expusiste al sol sin protección.
Otro problema es la mala percepción que tenemos sobre estar protegidos del sol. Según las recomendaciones de COLIPA (la asociación europea de cosmética y perfumería) hay que aplicar 2mg/cm2. Y eso traducido a términos conocidos es que un bote de 200ml nos debería durar un fin de semana de playa o piscina por persona adulta. ¿Cómo se os queda el cuerpo? ¡¡¡No nos aplicamos ni la mitad!!! Lo habitual es que con un bote de 200ml tenga una familia de cuatro miembros para una semana entera de playa, más lo que resta de chapuzones piscineros y encima nos sobre para el verano siguiente (que ojo, no son reutilizables los solares de un año para otro). Pero como nos estamos aplicando un 50+ estamos tan contentos pensando que tenemos el sol a raya. Pues nada más lejos de la realidad. Es más, sería preferible un factor 30 y cada 2 horas aplicarnos crema como si no hubiera un mañana. Pero como tampoco… pues eso, que nos fumamos el capital solar en cuestión de unos pocos años. Y luego nos llevamos las manos a la cabeza, en fin.
Y ahora que ya sabes lo que es el capital solar, ¿qué vas a hacer para mantenerlo lo más intacto posible este verano?
